«A la mayoría de amigos de las redes sociales no les podríamos pedir un favor»

«Con Tuenti y Facebook disminuye la pornografía infantil, pero aumenta el acoso entre los propios menores»
Guillermo Cánovas, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro

Guillermo Cánovas, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro

Guillermo Cánovas es director del Centro de Seguridad en Internet para España del Safer Internet Programme de la Comisión Europea y presidente de la organización de protección al menor Protégeles. Ayer participó en el recinto ferial Luis Adaro en el III Congreso Internacional Menores en las TIC, organizado por la Fundación CTIC. 

-¿Los menores que utilizan redes sociales como Tuenti o Facebook son más vulnerables que los que no han creado un perfil?

-El riesgo va a depender de cuál sea el objetivo con el que lo utilicen y de las personas que tengan agregadas a su perfil. No es aconsejable añadir individuos a los que no se conocen, que pueden estar ahí sólo para cotillear, por tener un amigo más o por tener información e imágenes de ese menor. 

-¿Se hace un buen uso o los menores no son conscientes de los peligros que puedan existir con un mal manejo? 

-Las personas utilizan las redes sociales por razones muy distintas, y los menores también. Es cierto que entre muchos niños, con todos los riesgos que supone generalizar, existe una tendencia a considerar que el mayor número de amigos supone un mayor nivel de éxito y de reconocimiento social. 

-Cantidad por calidad. 

-Sí, se tiende a aceptar a muchas personas que realmente no son amigos, sobre los que no tenemos información y a los que nunca les podríamos pedir un favor si nos hiciera falta ni nada por el estilo. Otros menores no actúan así. Hacen un uso controlado y tienen a 40 amigos, primos y familiares. Son más selectivos. 

-Se habla ya de exclusión social en internet. 

-Si un menor se mueve en un entorno en el que sus integrantes se valoran a sí mismos por el número de amigos que tienen en sus redes sociales, evidentemente, el que menos amigos tiene va a sufrir las consecuencias de una falta de éxito y de ser el último en el escalafón o en el ranking o la jerarquía que tenga establecida ese grupo. Es un arma de doble filo. De lo que se trata es de que los menores vean una red social como una herramienta para relacionarse con las personas que conoces, pero no una herramienta para darse a conocer al mundo y para tener un número cada vez más amplio de personas conectadas a tu perfil. Ese no es el objetivo y es algo sobre lo que hay que trabajar mucho todavía. 

-¿Qué papel juegan los padres? 

-Tienen una labor fundamental. Para ello primero tienen que informarse, es decir, saber lo que es una red social, ver cómo se maneja, qué es lo que sucede dentro, qué es lo que no, si es fácil relacionarse con extraños, si recibe invitaciones de gente que no conoce... Tienen que verlo. A partir de ahí aparece la labor de la educación, que nunca nadie debe dejar de lado. Hay que trasladarles a los menores normas básicas de relación y de seguridad. 

-¿Los niños están predispuestos para ello? 

-Son también ellos los que lo piden. En los trabajos que nosotros hacemos con los menores siempre ponen de manifiesto lo mismo: requieren de sus progenitores información y formación sobre cómo utilizar una herramienta de forma más segura y sobre cuáles son sus responsabilidades en caso de que hagan algo que no deban. Reconocen que les falta recorrido sobre seguridad y experiencia para saber qué consecuencias legales tiene algo de lo que hacen en internet. Eso es lo que demandan y, por tanto, lo que hay que satisfacer. 

-¿Deben los padres agregar a sus hijos a los perfiles? 

-Desde mi punto de vista, no. Consideramos que debe haber un seguimiento muy serio hasta aproximadamente los 13 años y a partir de ahí es muy difícil para un padre o madre estar presente en el perfil de la red social. 
  
Normalmente es contraproducente porque puede hacer que ese menor cree una segunda cuenta: una para ser supervisada por sus padres y otra para relacionarse como él quiere con sus amigos y amigas. 

-¿A los 14 ya son adultos cibernéticos? 

-A partir de esa edad ya debe estar funcionando muy mucho lo que los padres les hayan enseñado y trasmitido a ese menor durante sus primeros 13 años de vida. A partir de ese momento, muchas cosas ya son de su responsabilidad, incluso desde el punto de vista penal sobre lo que hacen en internet. Si hacen algo incorrecto, no son sus padres los que van a pagar las consecuencias, son los propios menores, con lo cual todo tiene que haber funcionado antes. 

-¿Ha habido un incremento de la pornografía infantil con este nuevo uso de Internet? 

-No, al contrario. Las redes sociales han ido acumulando circunstancias que antes estaban dispersas en otras herramientas. Ahora nos encontramos que la mayor parte del tráfico de internet está en las redes sociales, cuando antes estaban en salas de chats, foros públicos, páginas personales o comunidades virtuales... Ahora se dan dentro de la red social, pero no pensamos que sea porque es un sitio propicio para esto, más bien al contrario. 

-¿Cuál son entonces esos peligros de los que hablan? 

-Se ha notado un aumentado de las situaciones de 'ciberbulling' o acoso entre menores. Es más difícil el acoso de adultos dentro de una red social porque antes tiene que haberle aceptado dentro de su red y además se tienen que facilitar una serie de informaciones, como un correo electrónico, por lo que se dejan muchos rastros a la hora de crear un perfil. Esto es lo que hace que no sea un sitio fácil o sencillo para llevar a cabo un acoso sexual. Observamos una caída de denuncias de este tipo en toda Europa y fuera de ella.

Publicado por El Comercio el 06/06/2012