«Nos picamos cuando nos atascamos»

Alumnos en el colegio de los Jesuitas

Álvaro Sahelices, Diego Menéndez, Sara Prendes, Sheila Alonso, Ramón Tuya, Eusebio de la Vega, Pedro Polo, Miguel Ángel Álvarez y Eduardo Rey, valoran el trabajo realizado en el aula de tecnología del colegio de los Jesuitas. :: Ó. CUERVO

La Inmaculada es uno de los doce colegios asturianos que a lo largo de estos días se rompe la cabeza para dar con un modelo de robot capaz de cumplir, en tan solo dos minutos y medio, con una serie de pruebas impuestas por la fundación First y la compañía Lego, dentro de la competición First Lego League, un evento a escala mundial que busca inculcar y desarrollar las vocaciones científico tecnológicas entre escolares.

Tras dos semanas de contacto, Eusebio de la Vega, profesor de tecnología de este grupo de chicos y chicas de 4º de la ESO de los jesuitas, reconoce la complejidad de un evento «apasionante. Los chavales vienen por las tardes cuando no tienen algo que hacer e, incluso, durante los recreos. Lo han tomado con muchísimas ganas».

El respeto inicial, «después de recibir una gran caja llena de piezas», va derivando hacia una estrategia competitiva. «Nos lo estamos jugando un poco a la suerte», bromea Álvaro Sahelices, mientras señala que «estamos probando a programar diferentes movimientos en el robot, dejando los sensores de movimiento de lado porque, de momento, nos están resultando realmente difíciles».

A pesar de ello, Eusebio de la Vega, quien guía a estos proyectos de ingenieros a través del concurso, matiza: «Estamos empezando y, aunque resulte complicado, al final los utilizaremos».

Y puede estar bien seguro de ello. Estos chicos, que utilizan buena parte de su tiempo libre en el desarrollo de un robot con piezas de Lego, compiten por un premio que en realidad no es tal, pues el triunfo en la competición no supondría recompensa económica más allá del honor. «Lo hacemos porque vemos que es difícil, y porque nos picamos cuando vemos que otros son capaces de proseguir en el mismo sitio donde estamos atascados», indica otro de los alumnos, Miguel Ángel Álvarez. Liderar el ranking de la liga asturiana, cuya final se disputará a finales de febrero en el recinto ferial Luis Adaro, abriría las puertas al título nacional, de donde saldrá la comunidad autónoma que representará a España a nivel internacional, «aunque esos viajes tengan que ser sufragados por los alumnos».

De momento, más allá de la programación y la arquitectura robótica, estos alumnos de los Jesuitas también desarrollan un proyecto científico relacionado con la conservación de la comida que será presentado durante la gran final de febrero. Pero los nervios se quedan en casa. «Estás tan concentrado en el robot, en la prueba y en que todo salga bien que al final te olvidas de la gente». Quedan por delante poco más de dos meses para que el trabajo tenga su recompensa.

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Publicado por El Comercio el 09/12/2011