Celebración del Día W3C: Web de las Cosas e Industria 4.0

Las empresas deben cooperar entre ellas para sumarse a las nuevas tecnologías - Guillermo Ulacia

El tren de la tecnología avanza a toda velocidad y la industria no puede quedarse en la estación viéndolo pasar. Guillermo Ulacia, presidente de la Federación de Empresas del Metal de Asturias (Femetal) ofreció ayer una charla en el Día W3C en España, un encuentro para compartir novedades tecnológicas y tendencias sobre la web. Y un foro para llamar a la industria a sumarse a la “cuarta revolución”, una ola imparable que llevará a las empresas a nuevas formas de producción y de relación entre ellas.

–¿Cuál es el presente y cuál será el futuro de la industria?

–Hablar del futuro, como dijo Mafalda, es estar seguros de que el futuro nunca va a ser como antes. Hay una auténtica revolución, la denominada cuarta revolución industrial, la aparición de la Red, las nuevas tecnologías que son las que tenemos que incluir en nuestros nuevos modelos de negocio, para dotar de mucho más servicio al producto, trabajando en red y actualizando todas las estructuras organizativas.

Día W3C

–¿Es consciente la industria de esta necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías?

–Las industrias en general, según un estudio de Roland Berger, entienden que las nuevas tecnologías mejoran muchísimo la productividad, comprenden que pueden aumentar la contratación, muchas de ellas expresan interés en aplicar nuevas tecnologías como la impresión 3D, pero es cierto que como están un poco alejados del cliente final, están más en la relación proveedor-cliente, están a la cola de la digitalización. Lo que tenemos que hacer es aumentar la sensibilización sobre la importancia que tiene la actualización tecnológica no solamente en los procesos, sino en los modelos de negocio y hacer que poco a poco las empresas empiecen a incluir estos elementos que les van a dar una mejora competitiva en costes muy significativa.

–También las ayudará a ser más flexibles...

–Ese es el siguiente paso. 

–¿Qué consejos da a las empresas que quieren dar ese paso pero no saben cómo?

–Tienen que empezar a colaborar, con una competencia pero a su ver cooperando entre ellas. Lo que hemos hecho es poner en marcha un cluster en el que van a estar las empresas y otros sectores como las TICS, empresas del sector público-privado como Asturex, Prodintec, la Universidad... Ese es el foro en el que vamos a ser capaces de identificar proyectos comunes y empezar a colaborar entre nosotros más allá de si tenemos o no el tamaño adecuado.

–¿Quien no se suba a este tren se va a quedar descolgado? 

–Nunca se sabe lo que va a ocurrir y es una decisión de cada uno. Pero es obvio que si nosotros no lo hacemos y aplicamos la política de la avestruz, de decir que esto no va con nosotros; o la del bombero, de decir que cuando llegue ya veremos cómo lo resolvemos, en lugar de ser proactivos y avanzar, tendremos menos oportunidades porque en otros lugares del mundo se están subiendo a ese tren y lo cierto es que lleva muchí- sima velocidad. La revolución tecnológica es algo que no podemos obviar.

–¿Están preparadas las empresas para asumir esa revolución? 

–Los principales obstáculos que se han identificado son, en primer lugar, que esto requiere inversión. No es algo gratuito. Más de un 60 por ciento de los encuestados ha visto dificultades para abordar una inversión en este sentido. La segunda dificultad tiene que ver con el conocimiento, tenemos personas muy centradas en el ámbito industrial y con menos conocimiento de lo que son las nuevas tecnologías en términos de re des, de acceso a la comunicación y la información. Lo que hay que hacer es formar a las personas y desarrollarlas, incluidos los perfiles de las nuevas generaciones que se tienen que incorporar a las empresas y que no tienen por qué ser empleados; pueden perfectamente trabajar en sus lugares de conocimiento conectados entre ellos. Eso es hacia donde va el mundo. La tercera dificultad sería la resistencia al cambio, estamos en nuestra zona de confort y eso no deja de ser un aliciente más que tenemos que incorporar. También es cierto que en los estudios que se han hecho se observa que se puede mejorar muchísimo la productividad y se pueden reducir los costes de la complejidad. Eso requiere una inversión que siempre va a tener un retorno. Con estos ingredientes, experimentando y probando se verá si se tiene éxito y también se aprende por dónde no se tiene que ir.

–¿Cómo valora la propuesta del nuevo rector de la Universidad para que los profesores hagan estancias en empresas?

–Es muy positivo. En algunas ocasiones hemos tenido la oportunidad de decir que tenemos que vincular mucho más la empresa a la universidad y viceversa. Todas las actividades que sean para el aprendizaje conjunto les tenemos que dar la bienvenida. 

Publicado por La Nueva España el 30/05/2016