Crean una pulsera electrónica que avisa a los enfermos mentales cuando empeoran

El dispositivo ha sido desarrollado por la Fundación CTIC y el Hospital de Riaño

La Fundación Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) ha desarrollado, con la colaboración del servicio de Psiquiatría del Hospital Valle del Nalón, un novedoso sistema informático que permite alertar de los cambios de ciclo de la enfermedad en personas con trastorno bipolar o depresiones crónicas. A través de un chip instalado en una pulsera se recoge información de la actividad física diaria y de la calidad del sueño del paciente. Esos datos son analizados posteriormente en una aplicación que detecta si el paciente se acerca a una fase aguda de la enfermedad, con el objeto de avisarle para cambiar su medicación o ponerse en contacto con el especialista. La iniciativa se encuentra a la espera de dar el último paso: un ensayo clínico que permita validar con pacientes reales los resultados obtenidos hasta el momento.

Crean una pulsera electrónica que avisa a los enfermos mentales cuando empeoran

“Hasta ahora el paciente es el que apunta en una cartilla sus impresiones sobre su estado de ánimo, pero eso es algo muy subjetivo y lo que suele pasar es que no se da cuenta de que está en una fase depresiva hasta que ya está plenamente inmerso en ella”, indica Ángel Retamar, investigador de la Fundación CTIC responsable de la línea de “Internet de la cosas”, que añade: “El trastorno bipolar y la depresión crónica se puede evaluar a través de la actividad física, la calidad del sueño y las emociones del paciente y el chip que hemos desarrollado puede medir las dos primeras. Podemos saber si el paciente pasa más tiempo en el sofá o si da muchas vueltas en la cama, a qué hora se acuesta, las veces que se levanta...”.

Los datos se transmiten a través de bluetooth a un dispositivo que el paciente tendría en su casa y, desde ahí, a una aplicación con los algoritmos que permiten interpretarlos. “El usuario podría leer, en su móvil o en una web, los parámetros que le indican en qué fase de la enfermedad se encuentra y determinar qué volumen de medicación necesita. Sería como el termómetro que utilizamos para medir la fiebre”, expone Retamar.

La herramienta elegida para alojar el chip es una pulsera, de apariencia similar a los modelos que existen en el mercado para medir la actividad física. “Queríamos que fuera un sistema que no estigmatizara al paciente. Es una pulsera parecida a la que puede llevar cualquier persona que practique deporte”, argumenta el representante del CTIC. El chip actual mide la actividad corporal y la calidad del sueño. En una fase más avanzada está previsto desarrollar un mecanismo para evaluar las emociones: “Estamos trabajando con una diadema que calibra el potencial eléctrico de las diferentes zonas del cerebro que puede hacer mediciones objetivas de las emociones”.

Todo el proyecto ha contado con la colaboración del Hospital Valle del Nalón. “Hemos contado con el conocimiento experto de Celso Iglesias, jefe se Psiquiatría del centro hospitalario de Riaño. Lo que ahora pretendemos es impulsar un ensayo clínico con un grupo de pacientes reales para terminar el ajustar y validad el sistema”, argumenta Retamar.

Publicado por La Nueva España el 07/11/2016