El equipo Asturiano del Nobel de la Informática

En Gijón, en el edificio del Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) y a su sombra social, tiene su sede la oficina en España de la W3C, un consorcio mundial creado por Berners-Lee para marcar los estándares y las pautas de la web en el planeta. Es la sede asturiana la gran referencia para España pero también para toda Hispanoamérica. Una de las veinte oficinas de W3C que hay en el mundo.

Berners-Lee fundó, asimismo, la World Wide Web Foundation, una ONG para facilitar el uso de internet en el mundo, fundamentalmente en los países más empobrecidos o en desarrollo. En el organigrama internacional de la Fundación, un asturiano, José Manuel Alonso, ocupa el “número dos” en el escalafón. Pronto le tocará escalar hasta la dirección general del organismo, al menos de forma provisional.

Martín Álvarez

Martín Álvarez Espinar es el director de la oficina española de W3C. Recuerda una anécdota. “Cuando le concedieron el premio ‘Príncipe de Asturias’ a Tim Berners-Lee ya estaba en marcha el proceso para elegir la sede de W3C en España. En una cena de premiados en la que estaba el entonces presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, Berners-Lee dejó claro que no iba a admitir ningún componente político en la elección de sede y que se estudiarían las propuestas sólo desde el punto de vista técnico”.

Había candidatos de universidades de Madrid, Barcelona y Valencia. Se lo llevó Asturias. ¿Seguro que el ‘Príncipe de Asturias’ no influyó? Martín Álvarez lo tiene claro: “En absoluto. Ofrecíamos algo distinto a los demás, que eran propuestas asociadas a universidades politécnicas. La candidatura asturiana, con el CTIC detrás, estaba más cerca del tejido empresarial, en una posición en la que se detectan muy bien las necesidades de la sociedad.

Eso sí que influyó”. Al consorcio W3C están adscritas 460 empresas en el mundo. Diecinueve de ellas son españolas. Es un club selecto, que marca condiciones, y una llama la atención: cada uno de sus miembros tiene el mismo peso a la hora de tomar decisiones, desde la multinacional Google hasta el más modesto de los socios. 

Martín Álvarez acepta el rol de “guardián” de la red, uno de los muchos que trabajan para hacer realidad el sueño de Berners-Lee: “Una web única, sin fragmentación y universal, libre de barreras y lobbies”. Desde Asturias llevan años tratando de que Berners-Lee regrese a la región. Al científico británico le concedieron recientemente el “ACM Turing Award”, considerado como el “Nobel” de la Informática. “Seguro que algún día conseguiremos que nos haga una visita”, dicen Martín Álvarez y Chus García, los dos representantes de la W3C España.

El equipo directivo internacional de la Web Foundation está compuesto por 35 personas. En ese equipo hay dos españoles... y ambos son asturianos. Uno de ellos, José Manuel Alonso, se convertirá en director general interino tras la marcha de la actual, la norteamericana Anne Jellena. El otro es Carlos Iglesias.

La Web Foundation de Berners-Lee, nombrado “sir” por el Gobierno de su país, busca promocionar el uso universal de internet en el mundo. El ingeniero José Manuel Alonso tiene desde Asturias una visión muy aproximada de la salud digital del planeta.

–¿Cómo vamos?

–Hay de todo. Hace poco se llegó al hito del 50% de la Humanidad conectada. Pero una cosa es que llegue la señal y otra que la población pueda beneficiarse de ella. Hay países en los que la conexión a internet sigue siendo un artículo de lujo, y en los que el acceso a la red cuesta más que un sueldo medio mensual. Y seguimos teniendo países, sobre todo en África, donde la accesibilidad no llega ni al 10%. En otros, como en la India, la red llega al 30% de la población, pero con una brecha de género inmensa. El 90% de los que usan la web son hombres”.

A la Fundación se le acumulan las tareas. Las noticias falsas que inundan las redes “es un asunto que a Tim Berners-Lee le preocupa exageradamente”, asegura Alonso, que fue el primer director de la oficina W3C en España. Y el uso masivo y a veces malicioso de datos personales. Y los intentos gubernamentales para cortar las alas a internet. “Bloquear es muy fácil, y en cualquier país. Pero tam-bién hay ONG que saben cómo superar los bloqueos”.

La página oficial de la Web Foundation es seguida por millones de personas y está creada por una empresa gijonesa, Simbiosys. Otra firma asturiana, UbiqWare, se dedica al mantenimiento de sistemas. “Y desde la Fundación está todo el mundo encantado con ellas. Lograron los contratos por concurso, aquí no se regala nada”, asegura Alonso, el hombre que controlará el estado de la web mundial desde Oviedo “y supongo que a partir de ahora viajando mucho”.

La W3C, puesta en marcha en 1994, se preocupa de decidir y guardar las pautas que rigen internet en el mundo. La Web Foundation tiene como objetivo promocionar su uso universal y económicamente accesible. Y desde la Universidad de Oviedo un grupo de investigación con nombre propio, WESO, las siglas que enuncian la Web Semantics Oviedo, trabaja desde hace años en distintos proyectos promovidos por el propio Berners-Lee.

El investigador principal es el profesor José Emilio Labra. El futuro es el internet de los datos. “Pero datos que se combinen, que se reutilicen y se procesen automáticamente. Hay que lograr una información más integrada, que es el mayor reto informático. En definitiva, ponérselo más fácil a las máquinas”, explica Labra desde su despacho en la tercera planta de la Facultad de Ciencias.

A escasos metros trabajan Herminio García y Daniel Fernández, dos jóvenes becarios de investigación que están realizando el doctorado. “Cada vez somos más ambiciosos en nuestras búsquedas por internet” y cada vez exigiremos más a la web. Google, el buscador de buscadores, está invirtiendo fortunas en la Web Semántica, campo de trabajo del equipo asturiano WESO. 

Cada vez hay más datos interoperables, dice Labra, pero esto no ha hecho más que empezar. Ese cruce gigantesco de datos es lo que permite, por ejemplo, al Ministerio de Hacienda tener controlados a la inmensa mayoría de cotizantes en este país, quizás a excepción del “clan Pujol”. La mayor agilidad de la red permitirá a muy corto plazo que conozcamos el número de habitantes de un lugar no por el último padrón municipal, sino a tiempo real. Un dato en el que a las tres de la tarde esté incluido el bebé que nació en el hospital comarcal a las doce del mediodía. Es la actualización automática de la red. “Cuando buscamos una ruta en nuestro coche y nos dan información sobre un atasco y un camino alternativo, esa información llega a partir de unos algoritmos matemáticos, cruzando datos. Es evidente que no hay un paisano detrás”, explica José Emilio Labra, para quien esto “no es exactamente inteligencia artificial” pero se le parece. Es más bien el resultado de infinitos datos entrelazados, integrados, leídos (y casi “entendidos”) por robots que nos los ponen a nuestra disposición. También a disposición del ministro Montoro.

En la Web Semántica trabaja el propio Tim Berners-Lee en su despacho. Martín Álvarez le sitúa “en su despacho de director de departamento en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Boston, investigando, dando clases y disfrutando de la parte técnica”. “Su día a día es como el de un profesor universitario”, añade José Emilio Labra. Un profesor que ya es historia y que tiene en Asturias todo un club de colaboradores. Los hijos del padre de la web.

 

Publicado por La Nueva España el 15/05/2017