Gijón reclama a sus embajadores

El Club de Empresas de Turismo de Negocios organizó el primer encuentro oficial de sus galardonados. Los representantes de la marca de ciudad intercambian ideas para atraer más congresos
Gijón reclama a sus embajadores

Los embajadores que participaron en el encuentro, junto con Fernando Couto, Álvaro Muñiz, Ana Braña y Juan Carrio.

Sentar en una misma mesa a un magistrado del Tribunal Supremo, a un doctor en Física, al responsable de Ciencias Oceánicas de la Unesco, al presidente de la Sociedad Internacional de Bioética, a la Fundación CTIC y a varios médicos que son referentes en sus áreas no es fácil. Y que todos ellos vendan, más que convencidos, la 'marca Gijón' allá donde van, menos. Eso sucedió ayer, en la I Jornada Embajadores de Gijón. Todos ellos lo son: fueron elegidos por el Club de Empresas de Turismo de Negocios y ejercen como tal.

Siete de los 12 embajadores nombrados desde 2004 se dieron cita en este encuentro, que trata de ser más que una reunión de profesionales que comparten título. La ciudad trata de aprovecharse de sus experiencias y sus trayectorias, y sus ideas para atraer a Gijón nuevas reuniones profesionales y congresos. Porque todos los que ayer acudieron a la cita han organizado importantes encuentros en Gijón, pero también han participado en otras muchas reuniones en otros lugares de España y fuera del país. Dice quien compara que Gijón sale ganando. Por ejemplo, el doctor Moisés Robledo, galardonado en 2005 tras haber traído a la ciudad el XII Congreso Nacional y VI Internacional de la Sociedad Española de Medicina General. Forma parte de la comisión de congresos de la sociedad y habla con conocimiento de causa. No es sólo que «las reuniones salgan mejor en las ciudades pequeñas», sino que de los más de 20 congresos que la sociedad ha celebrado, «los mejores» han sido los de Gijón y Oviedo. Por eso, Robledo sigue trabajando para que Gijón repita.

Como se compromete a «colaborar en lo que pueda» Luis Valdés, exdirector del Centro Oceanográfico de Gijón y ahora director de Ciencias Oceánicas de la UNESCO, en París. Orgulloso, como todos, de ser representante de la 'marca Gijón'. Un título que Alcaldía incluyó en la dirección a la que le remitió recientemente un libro: «Luis Valdés. Embajador de Gijón. UNESCO. París». El libró llegó.

Dice José Antonio Seijas Quintana, último en incorporarse al grupo, en 2013, que ser nombrado embajador fue «una de las mejores cosas que me han pasado». El magistrado de la sala Primera del Tribunal Supremo es uno de los principales defensores de esta reunión, para que «la distinción no sea sólo nominativa, sino práctica, que la marca Gijón la podamos hacer entre todos». Pablo Priesca, de la Fundación CTIC, es de la misma opinión, convencido como está, además, de que «la innovación surge de conexiones improbables» y que de reunir a la misma mesa a profesionales de ámbitos tan dispares trae, seguro, cosas positivas. «Mantener un vínculo nos recuerda que tenemos otra misión, además de la laboral. Estamos representando a una ciudad y tenemos que venderla fuera». Algo que, recuerda el doctor Antonio Maestro, también es una «responsabilidad». Por su parte, considera que la jornada de ayer no solo servirá para mirarse a la cara sino también para «intercambiar experiencias y nuevas oportunidades de encuentros para Gijón».

Por el momento, pudieron reunirse con miembros del Club de Empresas y poner sobre la mesa su experiencia en otros congresos. Con dos ideas claras de por dónde van las tendencias: congresos con más presencia de nuevas tecnologías y menos del papel. Para poder profundizar en todo ello y hablar cara a cara con las empresas del sector, a partir de ahora se organizarán encuentros más pequeños entre embajadores y empresas. Es una nueva forma de desarrollar este programa, al que Marcelo Palacios, presidente de la Sociedad Internacional de Bioética está muy agradecido. Él lo tiene claro: «Voy a insistir en la tarea que estamos realizando en la SIBI, como elemento de difusión de Gijón a una escala tremenda. Hemos traído a personalidades de 78 países, científicos del más alto nivel, premios Nobel...». Apuntó Palacios uno de los elementos que a nadie se le escapa: que ahora, más que nunca, los congresos están condicionados por las cuestiones económicas. Pero nada frena, por ejemplo, a Pedro Gorría, científico al que el nombramiento como embajador animó a seguir organizando eventos que sirvan para «acercarnos más a la sociedad, divulgar y transmitir a la sociedad la importancia que tienen los avances en ciencia para el bienestar de la sociedad».

Publicado por El Comercio el 11/08/2014