La web, con todo el futuro por delante

Expertos asturianos vaticinan que la red, que cumple 25 años, será tan imprescindible como la electricidad y estará presente en todos los objetos de la vida cotidiana
José Emilio Labra Gayo, José Manuel Alonso Cienfuegos, Juan Manuel Cueva Lovelle y Martín Álvarez Espinar.

José Emilio Labra Gayo, José Manuel Alonso Cienfuegos, Juan Manuel Cueva Lovelle y Martín Álvarez Espinar.

«Aún nos queda mucho para que la web sea de todos», dice Tim Berners-Lee, el científico de computación que inventó y desarrolló, hace 25 años, la red informática global (World Wide Web o WWW), uno de los servicios con más éxito de internet, hasta el punto de que mucha gente las confunde. Desde aquella versión «bastante pobre» del html (siglas de «HyperText Markup Language» o lenguaje de marcas de hipertexto para la elaboración de páginas web) del principio, se ha pasado a una situación en la que «nos a va a costar tener un mundo sin red, porque llegará a ser como la electricidad», en palabras de José Emilio Labra, investigador principal del grupo WESO (Web Semántica Oviedo).Labra participó ayer en una mesa redonda sobre las bodas de plata de la red en la Escuela de Ingenie- ría Informática, junto a Martín Álvarez Espinar, responsable de la ofi- cina del W3C en España –creada por Berners-Lee y que está en Gijón–; José Manuel Alonso, «program manager» de la Web Foundation –también creada por Berners- Lee para desarrollar la red–; y Juan Manuel Cueva, director del Máster en Ingeniería Web de Oviedo. Los cuatro expertos se atrevieron a va- ticinar por dónde irá el futuro de la red y advirtieron sobre los riesgos para la privacidad que entraña la vigilancia de los datos de la web.

La celebración de los 25 años de la web es también una ocasión para la nostalgia. José Manuel Alonso, que a principios de los años 90 estudiaba en Oviedo, no acababa «de dar crédito a que se pudiese enviar un mensaje en tres segundos a Australia con darle a una tecla». Pero vaya si era posible. Y aún recuerda la mezcla de incredulidad y emoción al ver su primera imagen transmitida por internet.

José Manuel Cueva mandó su primer e-mail desde Inglaterra en el año 90,y en el 92 fue de los que desarrolló el primer servidor web de la Universidad de Oviedo, «con poco contenido y muy poco apoyo institucional, porque había pocas máquinas y bastante viejas». José Emilio Labra empezó la carrera en el 87, antes de la web, y rememora el primer navegador que tuvo entre las manos, el Mosaic, en el 92. Uno o dos años después hizo su primera web, con su propio nombre, como hacía mucha gente en aquella época de infancia de la red.

«Ahora, para hacer ciertas cosas, uno piensa ya en la web como primera opción: sacar una entrada para un concierto o el cine, hacer una transferencia bancaria, editar una foto...», indica José Manuel Alonso. La web ha venido para quedar- se y pese a que algunos han venido vaticinando su fin con el desarrollo de las aplicaciones para teléfonos móviles, «la tendencia es que lo tengas todo en la nube, que es un navegador en el que haces tu ecosistema de aplicaciones», indica José Manuel Cueva. Para el profesor, las compañías de telefonía están fijándose ahora en la nube. «Lo venderán diciéndole al usuario que si pierde el móvil no pasa nada, porque la información queda en la nube. eso les permitirá cobrar por las aplicaciones», añade. El futuro de la ingeniería web está en el desarrollo de la quinta versión del html, «que viene con API’s que permiten desarrollar aplicaciones», y que podría permitir incluso realizar llamadas telefónicas a través de la televisión, entre otras posibilidades.

El futuro está en «el internet de las cosas o de los objetos». Será un mundo en el que todo, desde el frigorífico a la ropa o los relojes, estará conectado a la web. La UE ya ha planteado una directiva para obligar a que todos los vehículos estén conectados, de forma que pueda detectarse cuando se produce un accidente, indica Cueva. «El mundo de la televisión se ha dado cuenta de que necesita una convergencia con la web, también los grupos de automoción, que consideran el coche como una vía más de acceso a la web», señala Martín Álvarez.

El responsable de W3C en España cita otro avance en ciernes, la estandarización del «yo virtual». El consorcio W3C investiga cómo unificar los perfiles de los usuarios dispersos en distintas redes sociales, y crear una única identidad replicable en todos los sitios. José Emilio Labra sostiene que ese perfil único puede convertirse incluso en una especie de DNI, incluso «el DNI» de las generaciones futuras. Apunta a la posibilidad incluso de que se pueda accederse a determinados espacios sólo si se detecta la presencia de un dispositivo, como un teléfono móvil. «Tener una identidad digital nos va a interesar», vaticina. Cueva cree por su parte que se generalizará la implantación de chips en el cuerpo humano. «Nos convencerán por sus ventajas médicas, pero servirá para que haya un mayor control», señala.

Y es que los gobiernos «han espiado todo, no un poco, han espiado todas las llamadas, todos los e-mails, cuyo almacenamiento no resulta caro, al menos para un Gobierno. Quieren tener toda la información, para sacar tendencias de mercado y de otro tipo. Hacer herramientas para evitarlo no es la solución. Es un tema político, hay que pedir cuentas a los gobiernos», indica Cueva.

Desde la Web Foundation se está intentando poner coto a este control excesivo, según explica José Manuel Alonso. «No tenemos por qué renunciar a la privacidad. Vamos a intentar que estas conductas sean punibles, aunque tenemos delante a China, Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña..., que hacen lo que les da la gana», indica. La Fundación desarrolla el proyecto Open Data, para convencer a las administraciones y organizaciones con vocación de servicio público (eléctricas, operadoras de telefonía...) de que publiquen la mayor cantidad de datos en la web. Eso sí, es necesario que el usuario pueda sacarle partido. La Fundación también trata de allanar las dificultades que se viven en algunos países, los no desarrollados, pero también otros más avanzados, como China, para acceder a la web.

Publicado por La Nueva España (14/03/2014) el 17/03/2014