Tecnología para güelitos: por ahí va el futuro

Una empresa sueca comercializará el primer desarrollo del centro asturiano de investigación CTIC orientado a aprovechar las grandes oportunidades de negocio que brinda el envejecimiento de la población
Tecnología para güelitos: por ahí va el futuro

Los abuelos son una mina para el futuro de Asturias. Hasta ahora, el acusado envejecimiento demográfico asturiano –el más acelerado y grave de España– era una sentencia de muerte segura para la economía del Principado. Pero ya hay expertos, entre ellos los integrantes del consejo asesor del Presidente, que están dando una esplendorosa vuelta al calcetín: los mayores de 65 años no son un lastre, al contrario, representan una inmensa oportunidad de negocio. De hecho, los “sabios” que aconsejan a Javier Fernández sitúan el envejecimiento entre una de las diez claves para la reactivación económica regional. Y eso es porque los abuelos del mundo, unidos, mueven mucho dinero: en términos globales, la tercera edad es también la tercera economía mundial. La consultora Merrill Lynch, en un estudio citado por la Comisión Europea, calcula que los abuelos representan un negocio global de 7.000 millones de dólares anuales y que en sólo cinco años esa cifra llegará a los 15.000 millones. ¿Hemos entrado ya los asturianos en esa mina económica? Estamos dando los primeros pasos: la Fundación CTIC (Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación), ubicada en el parque tecnológico de Gijón, ya cuenta con dos productos orientados a la “Silver economy”, la economía plateada. La plata de las canas, se entiende.

La empresa sueca Checkup, especializada en la venta de sensores biomédicos, prevé iniciar en los próximos meses el proceso de comercialización de una nueva tecnología desarrollada por el CTIC en Asturias. El objetivo de este producto, cuyo uso guarda cierto parecido con el manejo de consolas de videojuegos como la Wii de Nintendo o la Xbox de Microsoft, es facilitar el envejecimiento activo. Es decir, lograr que los mayores se mantengan en forma y hagan diariamente sus ejercicios. El proyecto se denomina Elf@home y ha nacido fruto de un consorcio, con financiación europea y regional, en el que han participado socios empresariales y académicos de Suecia y Alemania, además del CTIC, la firma asturiana Izertis y la Sociedad Gerontológica del Principado. El resultado es un “miniPC” con un sensor de movimientos que, una vez conectado todo ello a la televisión, permite a las personas mayores hacer sus ejercicios ante la pantalla recibiendo instrucciones y correcciones sobre si los hacen de manera adecuada. El programa también realiza la medición de la frecuencia cardiaca y la tensión del usuario, lo que permite al software adecuar sus indicaciones al estado del sujeto. En el televisor, los abuelos gimnastas verán un avatar que reproduce sus movimientos y va guiándolos en este mantenimiento deportivo. El Elf@home recibe todos los datos del usuario y los procesa: las tablas de ejercicios están personalizadas y las instrucciones se van modificando según va respondiendo la persona que lo utiliza. Esta tecnología también permite que el médico reciba todos los datos on-line para poder controlar si el paciente cumple con sus hábitos saludables. La sueca Checkup, que ya comercializa equipos para la automedición de datos sanitarios, prevé incorporar próximamente esta consola a su cartera de productos.

Tecnología para güelitos: por ahí va el futuro

La “Wii” para güelitos será uno de los primeros desarrollos tecnológicos asturianos en desembarcar en el mercado de la “Silver economy”. Pero CTIC tiene también otro proyecto en cartera, denominado “Active”, cuyo prototipo está construyéndose. Se trata de un pequeño dispositivo “wearable” (“vestible”), que podrá llevarse como un reloj o como un colgante. Su objetivo sería medir si la persona que lo porta cumple con su rutina diaria: si se levanta a la hora habitual, si sale a caminar, etcétera... En esencia, está compuesto por un acelerómetro, como el que llevan todos los smartphones, y facilita el control de su usuario a distancia. Es decir: el hijo de la persona que lleve uno de estos colgantes “Active” podrá saber, gracias a una aplicación que enviará los datos a su teléfono móvil, si su padre o su madre anciana siguen con sus hábitos ordinarios de movimiento o empiezan a manifestar comportamientos inusuales que requieran más atención.

Pablo Priesca, director de CTIC, subraya que con este tipo de aplicaciones centradas en la tercera edad puede suceder algo parecido a lo que ya está pasando con aquellas nueva tecnologías relacionadas con el running. Parece que hoy nadie sale a correr o afronta un entrenamiento sin un reloj con GPS o una app que mida la evolución del corredor. Priesca añade que la brecha digital se está cerrando, así que los mayores del mañana –los jóvenes de hoy– serán también unos conspicuos consumidores de este tipo de tecnología, que les ayudará a envejecer más juvenilmente.

Se trata de convertir el problema del envejecimiento, añade Priesca, en una oportunidad. Y la Unión Europea ya está destinando fondos para aliviar ese problema mediante el uso de distintas soluciones tecnológicas. Cuánto más saludable esté la envejecida población europea, menores serán los elevados costes de hospitalización que tendrán que soportar los distintos estados. Ángel Retamar, uno de los responsables junto con Sonia García de estos proyectos vinculados a una tercera edad con mayor bienestar a través de la tecnología, subraya que entre los nueve retos que establece el Consejo Internacional Sobre el Envejecimiento Activo, tres de ellos llaman la atención sobre las oportunidades de negocio que esto representa. En primer lugar, destacan que en una sociedad envejecida son las personas mayores quienes dominan la decisiones de compras. En segundo, subrayan que pese a esa importancia, hoy en día hay muy pocas ofertas de productos orientadas al segmento más añoso de la sociedad y, en tercer lugar, insisten en que son necesarias nuevas promociones que se ajusten a la realidad de los mayores de hoy en día, pues entre los productores existe una imagen distorsionada de este grupo social.

Publicado por La Nueva España el 16/11/2015