Las personas con TEA suelen tener dificultades para reconocer y expresar emociones, una habilidad clave para la interacción social.
La solución funcionaba de la siguiente manera:
- Imitación: la persona usuaria imita la emoción que le propone la aplicación.
- Espejo digital: la cámara capta su imagen y la muestra en la pantalla del dispositivo, que se convierte en un espejo.
- Reconocimiento y refuerzo: mientras se visualiza, la imagen se procesa en tiempo real con un algoritmo de reconocimiento automático de emociones, que ofrece un refuerzo positivo cuando la emoción imitada es correcta.
CTIC desarrolló el proyecto con el apoyo de la Fundación Orange.