Agosto 22, 2026

Con los pies en la tierra y la mirada hacia el frente

imagen decorativa
El reto bilateral y necesario que supone conectar la tecnología con el campo

Resulta casi inevitable asociar la revolución tecnológica a los ámbitos más tecnificados de una sociedad. Pensar que los nuevos avances nacerán con la mirada puesta en la medicina, la industria o las telecomunicaciones. Sin embargo, cuanto más disruptiva es la tecnología, más capacidad tiene de incidir en áreas a priori poco susceptibles. 

Hoy en día usamos términos como Transformación digital del medio rural, Agritech o Digitalización del campo para referirnos a la aplicación de tecnologías avanzadas —en muchos casos, Inteligencia Artificial— al sector primario. Resulta curiosa la naturalidad con la que vinculamos dos conceptos que aparentemente habitan en las antípodas de nuestra línea temporal. El más reciente hito tecnológico en la historia de la humanidad aplicado a aquel que, hace más de diez mil años, forjó el origen de las civilizaciones. Ideas diametralmente opuestas si se entienden de manera aislada: lo artificial frente a lo natural. 

Este choque despierta en muchas personas una sensación de desconfianza y escepticismo. ¿Por qué modificar una actividad arraigada en técnicas convencionales, con larguísima tradición y métodos ya establecidos? ¿Por qué cambiar algo que lleva funcionando tanto tiempo? Más allá de la reticencia al cambio, existe un temor ante la amenaza de lo desconocido, aquello que no creemos poder controlar, o que sencillamente nos resulta demasiado ajeno. Es un miedo legítimo y profundamente humano que a veces cometemos el error de tratar desde una actitud de cierta superioridad intelectual, dando por hecho que,
quien se resiste al cambio, lo hace por ignorancia o por cobardía; porque aún no ha sido capaz de abrir los ojos.

Desde hace más de veinte años

Somos quienes trabajamos en la dimensión técnica de esta “transición” los y las que tenemos la responsabilidad de realizar un ejercicio de concienciación y empatía, tal y como se lleva haciendo en CTIC desde hace más de veinte años. Tal vez los términos Digitalización del campo o Transformación digital no sean los más acertados, ya que sugieren una alteración de la propia naturaleza hacia algo mecánico, sintético, artificial. Esta idea evoca una cierta deshumanización que casi nos hace pensar más en la distopía que imaginó Aldous Huxley que en las verdaderas aplicaciones que se están llevando a cabo en los campos asturianos. No hablamos de hiperautomatización de los procesos mediante robótica, ni de maximización de las capacidades productivas, ni de sustituir las técnicas tradicionales con sensores y algoritmia, sino del aprovechamiento de los recursos tecnológicos para luchar frente a la escasez hídrica y los incendios, mejorar la eficiencia y competitividad de las explotaciones agrícolas, impulsar la sostenibilidad de la ganadería, garantizar el bienestar animal o proteger la biodiversidad de los ecosistemas.

Envejecimiento y relevo generacional

Los sectores agrícola y ganadero pasan por un momento difícil. El campo sufre un problema de envejecimiento, y el relevo generacional está muy condicionado por la exigencia del trabajo, el abandono de las tierras, la despoblación de las zonas rurales y los elevados costes, asociados a una no tan elevada rentabilidad. Sería ingenuo pensar que la solución a todos estos problemas reside íntegramente en las nuevas tecnologías, pero sería igualmente irresponsable darles la espalda. La Inteligencia Artificial, el Blockchain, o la Computación Cuántica, aplicadas con criterio, nos brindan la oportunidad de impulsar el medio rural hacia un modelo más sostenible, más atractivo, más dueño de su propia continuidad. Ignorarlo es un lujo que no nos podemos permitir.

Es ahí, precisamente, donde se sitúa el reto con el que CTIC se ha comprometido: el de construir una transformación. Pero no una transformación del campo hacia algo digital, sino de la propia tecnología alrededor de las personas, de sus necesidades y del futuro del medio rural.

Compartir: